viernes, 7 de noviembre de 2008

UN PASO




Caminó lentamente, se detuvo en el borde de la escollera; lo separaban del agua apenas unos centímetros. La vista perdida en el horizonte, sus ojos bañados en lágrimas decían del profundo dolor que lo embargaba; miles de recuerdos asaltaban su mente, momentos felices y otros muy duros. Era claro que la decisión aun no estaba tomada, sería que carecía de valor o simplemente quería retener en su mente las imágenes que a raudales lo invadían.
Adelantó su pie, el paso sería definitivo. Al instante lo volvió a su lugar, en ese juego macabro de la despedida no podía llegar al fondo de su tragedia.
Sabía que sólo le quedaban dos alternativas, dejarse caer y terminar aquella desdicha o pararse frente a todos y afrontar el camino que años antes eligió.
Había llegado la gran encrucijada, siempre estuvo rodeado de tanta incomprensión como amor.
Después de unos momentos, dio un paso atrás.
La decisión había sido tomada, aferró su celular, llamó y en un ruego pidió encontrarse. Instantes más tarde, frente a su familia, presentó a su pareja.
Sólo dijo: él es Mariano, por el elijo vivir.


©Andrés Rodríguez

No hay comentarios: