domingo, 23 de noviembre de 2008

TRAS EL MURO



Habían pasado muchos meses desde que me trajeron a este lugar, por un tiempo dijeron no tendría visitas, debía adaptarme al lugar. De todas formas no importó, lo dejado afuera fue causa directa de todo aquello por lo que estoy aquí.
Adaptarme al lugar, las reglas, a los nuevos tiempos que debía afrontar.
Pensaba, ¿adaptarme a qué?, horarios, lugares permitidos, someterme a las directivas de quienes eran dueños de nuestro tiempo.
Creo que era (des)adaptarme a lo otro, cambiar de rutina, reducida a estos muros que nos separan de la realidad que otros transitan.
Según me dicen debía re sociabilizarme, palabra compleja para quien desea renunciar a la sociabilidad, adquirida por años de ejercitarla.
El desafió es no perder la esencia del despertar.
Aquí las horas son marcadas por el no tiempo; desayuno, almuerzo, merienda, cena y la toma de remedios; esos, para aplacar la rebeldía de los espíritus y de esta forma manipularnos mejor. Caminar por el pequeño parque o sentarme a observar los pájaros, dejarme caer en la hierba y allí juguetear con las nubes a la búsqueda de caprichosas imágenes, o simplemente pensar.
Hoy es día de visitas.

Deseo que mi pasado no venga a visitarme.

©Andrés Rodríguez

2 comentarios:

goooooood girl dijo...

your blog is very fine......

YULI CASTRO dijo...

Pero aunque no sea invitado ni día de visita, a veces llega...

Saludos.