lunes, 6 de octubre de 2008

LA ESPERA




Entró al bar, recorrió con la mirada cada una de las mesas; eligió la mas alejada, casi en un rincón. Quería aislarse. Su andar denotaba nerviosismo; se sentó, mirando fijamente la puerta. Acomodó sus cosas, se arregló el cabello, prendió un cigarrillo. Permaneció largo tiempo perdida vaya a saber en qué momentos vividos. Repetidas veces miró el reloj. El tiempo transcurría. Su rostro se endurecía, auguraba pesares. Se aferró al celular, marcó sin obtener respuesta. Había pasado hora y media. La tristeza la dominó. Jugueteó con la cuchara en el pocillo. Prendió otro cigarrillo. Derrochó recuerdos. Tomó una servilleta, secó sus ojos, miró nuevamente la puerta. Suspiró. Consiguió un bolígrafo de su bolso y escribió sobre otra servilleta. Llamó al camarero y pagó. Juntó sus cosas y se marchó.
Sobre la mesa quedó la nota. Me apresuré a asirla, antes que el camarero retirara el servicio.

Decía:
Puse mi vida en tus manos
tu amor en mi corazón
pusiste un hijo en mi vientre
prueba de mi amor
la razón de tu olvido

Salí del bar. Se la tragó la ciudad; como traga nuestras angustias y olvidos.



©Andrés Rodríguez

1 comentario:

mercedes sáenz dijo...

No me olvidé de Orfebre, pues ya lo tenía. Una tarde en que recorría llena de anhelos el blog de un amigo, pensé en escribirle por ayer, por hoy y por mañana. Me encontré con unos ojos que bellamente rompieron mi rutina. Pero valió la espera. Me encontré con quién se está convirtiendo cada vez más en un escritor que puede acercarse a todos los sentidos, a todas las sensaciones. Capaz de llegar muy lejos. Mas cerca te dejo este abrazo y te felicito con todo el corazón. Un abrazo inmenso a Vivi=. Merci