sábado, 11 de octubre de 2008

AQUEL ENSUEÑO




Desde la lejanía, se podía observar la magnifica casa en la colina vestida de faldas verdes, rodeadas de añejos árboles cuyas ramas parecían abrazarla pretendiendo que el tiempo no la rose.
Llegar imponía un tiempo, el sendero de tierra serpenteante, por momentos besando un arroyo custodiado de margaritas, que dejaba caer displicente las aguas de una vertiente cercana.
Parado en la reja de la entrada, podía apreciarse el cuidado jardín atiborrado de rosas, estatuas, fragancias, sensación de ingresar a un mundo de ensueño.
Por mucho tiempo me acerque hasta el fastuoso portal los días que había fiesta, viendo pasar a los invitados engalanados para la ocasión, mujeres en vestido de fiesta y los hombres luciendo jaques. Cuando me alejaba del lugar fantaseaba algún día formar parte de esa trup.
Después de años, regrese a ver la fastuosa mansión no lucia el esplendor de antaño, el tiempo la rozo, en ambos dejo sus huellas, la luminosidad se marcho como en mis ojos, decaída como mis carnes, árboles secos como los sueños ya sin rosas como el transitar de los días. Hasta la vertiente dejo de fluir su elixir de vida.
De regreso, me refugie en el tiempo en que observe aquel esplendor.



©Andrés Rodríguez

1 comentario:

Camilita Sepulveda dijo...

wauu me encanta la magia de los cuentos .es un arte que no todos aprecian .. yo puedo decir q amo el arte..