domingo, 21 de septiembre de 2008

UNA TARDE



Llega la tarde, el sol comienza a perder luminosidad.
Todo lo que nos rodea va poco a poco disipando su brillo, el tiempo toma una nueva cadencia. Llega a mí el sosiego del crepúsculo.
Me detengo a observar tu ir y venir, inacabable universo de quehaceres, sumergida vaya a saber en qué mundos. Te miro, te encuentro, estás linda como el día que te encontré. Tu andar pausado pero firme, tu mirada que habla de anhelos y ansiedades, la palabra dulce en el momento adecuado, la caricia a flor de mano dispuesta a albergarme en ese segundo de placer.
Mirarte, lentamente recorrer cada uno de tus gestos, escucharte en cada uno de tu decires. Saber que estás y mañana también. Y pasado. Que nuestros caminos se cruzaron para encaminarse juntos. No más pensamientos solitarios o angustias, hoy ya estás aquí .



©Andrés Rodríguez

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