sábado, 6 de septiembre de 2008

HILOS DE VIDA


Miraba transcurrir la vida desde aquel pequeño recuadro. Todos sábados se agolpaban chicos y no tan chicos a vivir la fantasía de historias ocurridas en lejanos lugares.
Actuaba representando juglares o mendigos, podía ser caballero en defensa del amor de alguna princesa o cantarle a un balcón donde anidaba su amor.
Su mundo era la ilusión reflejada en aquellos que se deleitaban con sus historias. Representaba la magia que todos vivimos en los sueños.
Su vida se apagaba cuando el titiritero lo colgaba hasta el próximo sábado.

©Andrés Rodríguez

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