sábado, 23 de agosto de 2008

VIDA ARREBATADA I


Ya tarde en la noche regresaba con su preciosa carga, no sabía si pesaba más su vida o lo que acarreaba.
Abrumado por la sensación de desamparo en su interior la pregunta reiterada: “por qué a mi “.
Durante años trabajó en una fábrica como operario, de buen desempeño, cumplidor con las pautas impuestas en el trabajo y la sociedad; de nada valieron sus idoneidades, la crisis lo había alcanzado.
Ese día regresó a su casa, la angustia y el dolor lo invadían, en un instante todo había cambiado, los sueños se esfumaron y la realidad se instaló, ya era un desocupado más.
Al día siguiente salió a la búsqueda de un nuevo trabajo y así reiteró la rutina por mucho tiempo. La edad no lo ayudaba, tenía cuarenta y para la sociedad era viejo.
Los recursos se fueron agotando; los gastos diarios y el alquiler jugaban en su contra. Primero se desprendió de objetos de valor adquiridos con mucho sacrificio, después fue el turno de la casa y así marchó a la villa. Pero no estaba dispuesto a perder el honor.
Juntó chapas, palos, cartones y construyó su refugio.
En su mente y corazón sabía que de alguna forma lograría salir de la adversidad, por eso en un rincón del ropero aún guarda, bien enfundada, la ropa que otrora usara en aquella fábrica.


©Andrés Rodríguez

1 comentario:

mercedes sáenz dijo...

Te parió la luna me encanto, pero Vida arrebatada también! Me encanta que estés escribiendo Andrés chocolate. Cada vez se trasluce más todo lo que va saliendo de adentro. Felicitaciones. Un abrazo para vos y otro enorme para Vivi. Gracias tambieén por tus palabras. Merci