miércoles, 30 de julio de 2008

EL FINAL


El teléfono sonó en la casa vacía, recorrió cada espacio, buscando destino.
El anciano se acercó dubitativo, negándose a atenderlo, el sonido cesó. A los pocos minutos nuevamente se hizo presente.
Ese tiempo fue eterno. Por su mente pasaron miles de imágenes, sus ojos cansados se humedecieron; la respiración se entrecortó en forma repentina; sus piernas flaquearon. Un sudor frío se apoderó de su cuerpo, miró la repisa plagada de fotos de tiempos felices. Sus padres, hijos, nietos, todos allí. Ya nadie presente. Dejó caer su cuerpo sobre el viejo sillón. Recordó un tiempo de multitudes y bullicio. Ya todo había pasado. Hacía tiempo que no los veía. Apoyó la mano sobre el teléfono, secó su sudor, aclaró la voz y atendió.
El silencio se profundizó trágicamente; la soledad lo abrazó.

Su amor se había marchado.


©Andrés Rodríguez

1 comentario:

mercedes sáenz dijo...

Andrés Ch. que fuerte y profunda manera de escribir. Me gustó mucho.Ponele mucho más que cuentos a este blog para aliviar esa soledad que dibujas tan bien! Un abrazo Merci